Esa realidad paralela que no queremos ver

El Libro Negro de las Marcas es una obra publicada a principios de la década pasada en el que se exponen, con todo lujo de detalles, algunos de los casos más impactantes de violaciones de derechos humanos, crímenes y barbaridades cometidos por las grandes multinacionales alrededor del mundo.

Muchos de los casos recogidos en el libro son cosas que podíamos esperar, como el soborno de las autoridades locales de tal o cual país para obtener un permiso de explotación de materias primas. Pero otros son francamente crueles y perversos, como que McDonald’s subcontrate fábricas en las que trabajan niños en jornadas interminables de quince horas para hacer los juguetes de sus promociones.

Podría extenderme en comentar otros muchos, pero lo que más me ha sorprendido al leer el libro no ha sido la gravedad de los hechos que denuncia, sino la apatía con la que nuestra sociedad reacciona ante estas cosas. Porque cuando vamos a un comercio y encontramos pantalones o camisas por 6, 8 o 10 € entendemos que es lo normal y que hay que buscar siempre las mejores ofertas. Pero piensa un poco en lo que reflejan esos precios, que puedes encontrar en cualquier comercio de liquidaciones tipo «outlet».

De los 10 € que puede valer una camisa, hay que descontar el margen de la tienda, de la distribuidora, de la importadora, del transportista, del fabricante y de las materias primas. Lo que queda, si es que queda algo, es el sueldo que recibe alguien por estar esas 15 horas trabajando en alguna fábrica perdida en el sudeste asiático. Y un pantalón, una camisa, un bolso o unas zapatillas son productos complejos, compuestos de varias piezas que hay que coser con cierta precisión. Para que tengamos camisas a 10 €, alguien se pasa media hora cosiendo sin parar por 30 o 40 euros de sueldo al mes.

El problema es que esta realidad, que nos llega de vez en cuando a través de un libro como éste o alguna serie de televisión que trata el tema como fondo del último episodio, desparece rápidamente de nuestras conciencias. Para tomar decisiones de consumo adecuadas, hay que estar informado, y quizás nos convenga echar un vistazo a lo que pasa antes de que camisas, bolsos y juguetes lleguen a nuestras manos para saber si queremos perpetuar este modelo de negocio.

El libro está dividido en dos partes. En la primera, organizada en nueve capítulos, se recogen todos los casos que han documentado sus autores por áreas temáticas, como alimentación, materias primas, trabajo infantil o contaminación medioambiental. La segunda consiste en un directorio de empresas, en el que hay una ficha por cada una de ellas con las infracciones más destacadas que han cometido. En realidad es la misma información contada de dos formas distintas: o por temática o por empresa y cada uno puede decidir de qué forma quiere leer el libro.

Esta edición fue la segunda que se publicó y, como sus propios autores indican en la introducción, la mejor prueba de que lo que contaban era cierto es que nadie los había demandado y que muchas multinacionales reaccionaron a la primera edición tomando medidas para salvar la cara o resolver los problemas denunciados.

El libro está bien escrito y traducido, está organizado de una forma entretenida y las historias que cuenta son muy interesantes, al mismo tiempo que desalentadoras y estremecedoras en algunos casos. Pero los autores no caen en el morbo fácil de recrearse en los detalles y se limitan a contarnos lo que han descubierto, sin hacer juicios de valor, lo que se agradece bastante.

Aunque ha quedado obsoleto en estos 15 años, no hay muchas obras semejantes en el mercado y puede ser una buena idea leerlo para recordar que estas cosas ocurren y, si tienes un poco de curiosidad, que bucees en cada una de las empresas y casos denunciados para averiguar qué ha pasado en este tiempo, si se ha resuelto algo, o si han vuelto a caer en los mismos abusos.

Puedes ver todos los detalles del libro en este enlace.

Fotografía de Paul Prescott